Enterovirus

Ya tenemos más información sobre la epidemia de enterovirus que afectó a Cataluña en la primavera de 2016. Las autoridades sanitarias aún estudian su implicación en una pequeña que quedó tetrapléjica y otra que falleció entre los 60 niños afectados. Aunque la alerta sigue vigente, no se han reportado nuevos casos.

Los enterovirus son un virus bastante común que ha existido todo el tiempo y no se puede hacer nada al respecto, explicaron los funcionarios del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. También añadieron que el brote de bronquiolitis que asoló Cataluña este invierno resultó ser más grave que el virus. Por lo tanto, las autoridades hacen un llamado a la familia para que se calme y garantice que se toman todas las medidas de seguridad.

¿Qué son los enterovirus?

Existen más de 100 cepas diferentes de enterovirus que provocan diversos tipos de infecciones, que suelen ser leves y no requieren tratamiento. Se dividen en 4 familias: poliovirus, echovirus y coxsackievirus A y B. Los poliovirus pertenecen, por ejemplo, a la familia Enteroviridae.

¿Son comunes las infecciones por enterovirus?

Sí. Hay focos de infección por enterovirus todos los años, especialmente en primavera y otoño. Estos virus pueden afectar a personas de todas las edades, aunque los niños con defensas inmunitarias inadecuadas son los más vulnerables. También es utilizado por pediatras y médicos generales para tratar infecciones por enterovirus.

¿Cómo se propagan los enterovirus?

Los enterovirus son altamente contagiosos. Se contagian a través de la saliva (vías respiratorias) o por contacto con las heces de una persona infectada (transmisión oral-fecal). Por eso, la primera medida para prevenir la infección es lavarse las manos con frecuencia.

¿Qué tipos de infecciones son estas?

Casi siempre se trata de una infección respiratoria (resfriado, faringitis, angina herpética), a veces acompañada de erupción cutánea (como la famosa fiebre aftosa) y del sistema gastrointestinal (gastroenteritis). Estas infecciones son leves y desaparecen por sí solas en unos pocos días sin tratamiento.

En raras ocasiones, dependiendo de su serotipo (o serotipos), el virus puede afectar al sistema nervioso central (meningitis, encefalitis, lesión de la médula espinal) o al corazón (miocarditis). Es lo que ha ocurrido en Cataluña, donde la epidemia de enterovirus tiene una trascendencia neurológica mayor de lo habitual;Los expertos aún están estudiando los serotipos de enterovirus en los niños afectados. España nunca ha tenido una epidemia así, y ha pasado en Malasia, Bulgaria, EEUU…

¿Existe una cura para los enterovirus?

No existe un tratamiento específico para la infección por enterovirus. En cada caso se aplicó el tratamiento sintomático requerido por el paciente. Por otro lado, algunos tratamientos pueden minimizar las posibles complicaciones.

¿Existe una vacuna contra los enterovirus?

No existe vacuna contra los enterovirus, a excepción de la poliomielitis (registrada en el calendario vacunal obligatorio), que hemos podido erradicar.

¿Cómo evitar los enterovirus?

Las precauciones ayudan a evitar el contacto con la saliva y las heces de una persona infectada. Si su hijo tiene fiebre, resfriado o síntomas de gastroenteritis, le recomendamos que:

– Lávese las manos con frecuencia, durante al menos 1 minuto, especialmente después de sonarse la nariz o cambiar el pañal de su hijo…

– Evite frotarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias ya que puede ser contagioso.

– No compartir vasos, cubiertos, chupetes, etc.

– Presta especial atención a la higiene de los objetos que tocas con frecuencia: juguetes, picaportes, etc… si algún familiar está enfermo.

– Si tu hijo tiene fiebre, evita llevarlo a la guardería o al colegio.

¿Cuáles son las señales de advertencia y cuándo debo consultar a un pediatra?

Cuando su hijo tenga un resfriado, gastroenteritis o fiebre, esté atento a signos de complicaciones. Cualquier cosa inusual debe llevarlo a ver a un médico o ir a la sala de emergencias. Eso es:

– Fiebre por más de 3 días.

– Vómitos repetidos.

– Somnolencia, mareos, pérdida del equilibrio.

– Cambios en la forma de caminar (el niño camina «raro», con las piernas más abiertas,…) o las piernas tienden a tambalearse.

– Cambios en los patrones del habla, expresiones faciales, movimientos de ojos o párpados.

– Discapacidad visual, por ejemplo, ver sensaciones dobles.

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